La falta de la exposición solar en la que se han visto millones de personas, entre ellas niños, sin poder salir a la calle más que desde un balcón, ha su puesto este déficit de vitamina D.

El adecuado equilibrio mineral del organismo permite a los niños, en general, mantener un nivel alto de energía sin presentar cansancio, debilidad muscular o dolor con las actividades deportivas y los juegos, al contrario de lo que ocurre en los adultos. Además, les protege de enfermedades como la osteomalacia o el raquitismo”, explica el doctor Gonzalo Mora Gasque, licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra y doctorado y fundador del Instituto de Traumatología y Medicina Regenerativa Avanzada.

Gonzalo Mora Gasque, traumatólogo, aclara algunas dudas sobre estas cuestiones:

PREGUNTA: ¿El confinamiento ha sido perjudicial, en qué sentido?

RESPUESTA: Una de las fuentes principales de la vitamina D es nuestro cuerpo, a nivel de la piel, pero para ello hace falta necesariamente la acción de los rayos UVB –Rayos invisibles que forman parte de la energía que viene del sol– de la luz del sol. Durante el confinamiento, la exposición solar de la piel de los niños, en general, ha disminuido de forma importante.

P. ¿Podría especificar su importancia?

R. La radiación UVB de la luz solar es necesaria para la correcta formación de la vitamina D en la piel de los humanos, por tanto, hace falta una adecuada y frecuente exposición para conseguir la formación de cantidades suficientes. Por esa razón, normalmente, los países con más horas de sol y las estaciones de primavera y verano nos protegen de forma más fácil de la deficiencia de vitamina.

P. ¿Qué puede conllevar una deficiencia de Vitamina D? y ¿qué consecuencias en los huesos?

R. Si la deficiencia es leve o moderada puede ser que el niño no note nada, salvo algo de cansancio y quizás algo de dolor en la parte inferior de la espalda y ocasionalmente en las caderas. Cuando la deficiencia es más acentuada y mantenida en el tiempo, puede provocar la aparición de enfermedades de los huesos, como la osteomalacia y el raquitismo. En ambos casos se produce una mineralización inadecuada de los huesos y en concreto y principalmente una falta de calcio en los mismos. La deficiencia de vitamina D impide la correcta absorción del calcio hacia los huesos. El raquitismo es más propio de niños y produce que los huesos se doblen y originen deformidades y debilidad. La osteomalacia es más habitual en huesos ya formados y por tanto más frecuente en adultos y niños mayores.

P. ¿Existen otros lugares o alimentos se puede encontrar la vitamina D?

R. La vitamina D procede de dos orígenes distintos. Además de la producción en nuestra piel también se produce por diversas plantas, hongos y levaduras, y este tipo de vitamina es el que se puede utilizar en los suplementos de vitamina D. Al ser liposoluble se acumula también en pescados grasos, como la caballa, el atún, el salmón o las sardinas. En alimentos fermentados, como el yogur, y otros productos lácteos, como el queso. En cuanto a las plantas, principalmente en los champiñones y las setas, y en el aguacate.

P. ¿Cómo se puede recuperar? ¿qué podemos hacer los padres?

R. En verano y en países mediterráneos es suficiente con una exposición moderada al sol (dada su intensidad) en cara brazos y piernas en torno a 10 minutos diarios y 15 minutos unas cuatro veces a la semana, pero este tiempo es habitualmente superado con creces en los niños en nuestro ambiente.

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